A veces me pregunto
si alguna vez me amaron,
si alguna vez amé.
Podría ser que sí:
la pasión no mentía,
ni el placer,
ni el deseo.
Mas después de la entrega
buscábamos el otro, perdidos,
en la alcoba;
callados, frente a frente;
a oscuras, sin sentirnos.
Qué más puede ofrecer
el cuerpo que aprendió
a borrar las caricias de otras manos,
a escupir otros besos,
a medirse en la herida.
Si alguna vez me amaron,
si alguna vez amé,
se hizo tarde en el tiempo.
Para qué desvivir las horas rotas.
Aún queda el corazón,
queda el poema
en tardes como esta,
sin regreso.
Errantes, frente a la noche solos. Con la palabra como única compañía. La palabra hecha canto. La palabra como salvación, como catarsis. Mientras la luz nos niegue.
domingo, 26 de marzo de 2017
lunes, 20 de marzo de 2017
MÍA Y LA TARDE: SOLILOQUIOS
En tardes como esta
la soledad respira, como un perro dormido,
junto a mí. Me acompaña.
Aguarda el silencio del mundo para lamer mis sienes,
recorrer las hojas de una agenda que oculta
un lugar y una fecha,
un renglón sin historia.
Podría escribir tu nombre
y en un papel cualquiera devolverte a la vida.
Mas la memoria quiere perderse entre la niebla.
Aún me sobra el dolor.
Puede que un día,
cuando el tiempo disponga
una manera nueva de habitar la distancia,
retornes a las notas de mi canto.
Algún día,
cuando el tiempo disponga.
Cuando, al fin,
no te olvide.
la soledad respira, como un perro dormido,
junto a mí. Me acompaña.
Aguarda el silencio del mundo para lamer mis sienes,
recorrer las hojas de una agenda que oculta
un lugar y una fecha,
un renglón sin historia.
Podría escribir tu nombre
y en un papel cualquiera devolverte a la vida.
Mas la memoria quiere perderse entre la niebla.
Aún me sobra el dolor.
Puede que un día,
cuando el tiempo disponga
una manera nueva de habitar la distancia,
retornes a las notas de mi canto.
Algún día,
cuando el tiempo disponga.
Cuando, al fin,
no te olvide.
domingo, 5 de marzo de 2017
MÍA Y LA TARDE: SOLILOQUIOS
Un día más...
Esta quietud me ofrece el espacio
que el tiempo no quiso concederme;
la palabra posible,
a tientas por mis labios;
los renglones desnudos
de una historia que escribe
sus últimos capítulos,
sus últimas batallas.
Un día más.
Y la tarde se cierne
sobre los muros de una ciudad
que reposa el cansancio de prisas apiñadas
y voces de taberna.
Un día más
a la sombra del árbol que me crece
como crece el silencio de la vida que late,
de la vida que aguarda más allá de las horas.
Un día más...
Esta quietud me ofrece el espacio
que el tiempo no quiso concederme;
la palabra posible,
a tientas por mis labios;
los renglones desnudos
de una historia que escribe
sus últimos capítulos,
sus últimas batallas.
Un día más.
Y la tarde se cierne
sobre los muros de una ciudad
que reposa el cansancio de prisas apiñadas
y voces de taberna.
Un día más
a la sombra del árbol que me crece
como crece el silencio de la vida que late,
de la vida que aguarda más allá de las horas.
Un día más...
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