Hoy
deja un hueco vacío.
Escapó sin ruido de las manos del tiempo,
en la hora más negra,
cuando todo es olvido.
Hoy,
como agua que corre,
como río que tiembla hacia el mar de su muerte,
como nieve perpetua en la copa del frío,
se vistió de ruinas,
y un viento de murallas pobló con sus despojos
la huella que lo ofende.
Se vistió de ruinas.
Y crujió como piedra en las sienes del aire.
Errantes, frente a la noche solos. Con la palabra como única compañía. La palabra hecha canto. La palabra como salvación, como catarsis. Mientras la luz nos niegue.
domingo, 28 de mayo de 2017
domingo, 21 de mayo de 2017
MÍA Y LA TARDE: SOLILOQUIOS
Dejo el balcón abierto.
A la hora pactada.
Después de andar caminos arrastrando la vida,
retorno a la cadencia de un verso que me eleva
y me salva del mundo.
He de partir y quiero
volver la vista atrás.
Que ese resto de vida que me falta
se asome a despedirme.
No llevaré equipaje, acaso,
los recuerdos de un tiempo que me pesa
y siempre me acompaña.
Oigo la voz del aire que me inicia
en su peregrinar,
y me invita a levantar el vuelo
cuando la huella marque su levedad.
Solo entonces
será mi rastro de agua.
Y besaré la tierra cuando regrese un día.
La tierra que hoy me lleva
y apoyó la caída tantas veces...
Es hora de partir.
Dejo el balcón abierto
a mis ojos transidos del cerco de la tarde.
Dejo el balcón abierto
y una página en blanco que espera
tras la niebla.
A la hora pactada.
Después de andar caminos arrastrando la vida,
retorno a la cadencia de un verso que me eleva
y me salva del mundo.
He de partir y quiero
volver la vista atrás.
Que ese resto de vida que me falta
se asome a despedirme.
No llevaré equipaje, acaso,
los recuerdos de un tiempo que me pesa
y siempre me acompaña.
Oigo la voz del aire que me inicia
en su peregrinar,
y me invita a levantar el vuelo
cuando la huella marque su levedad.
Solo entonces
será mi rastro de agua.
Y besaré la tierra cuando regrese un día.
La tierra que hoy me lleva
y apoyó la caída tantas veces...
Es hora de partir.
Dejo el balcón abierto
a mis ojos transidos del cerco de la tarde.
Dejo el balcón abierto
y una página en blanco que espera
tras la niebla.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)

