Errantes, frente a la noche solos. Con la palabra como única compañía. La palabra hecha canto. La palabra como salvación, como catarsis. Mientras la luz nos niegue.

domingo, 12 de febrero de 2017

MÍA Y LA TARDE: SOLILOQUIOS

Cuántos atardeceres han pasado conmigo,
se han sentado conmigo detrás de los cristales...

He perdido la cuenta.

Sabían dónde hallarme,
donde el recuerdo resume la existencia,
donde el tedio se viste de finas porcelanas
que adornan los estantes,
desnudas,
bajo el polvo.

Engendraron poemas
-quién salvará mis versos del olvido-,
plasmaron en el lienzo el color de la tierra.

El crepúsculo anuncia
que el cielo se abandona a sus fantasmas.
Hay tanto por hacer...

He perdido la cuenta.


domingo, 5 de febrero de 2017

MÍA Y LA TARDE: SOLILOQUIOS

Nunca sabré si mereció la pena
construir mi mañana desde la soledad.
Si fue preciso habitar sus abismos,
la oquedad de las horas,
tejer y destejer los deseos tardíos.

Nunca sabré si la casa tan blanca,
tupida de geranios,
siempre aguardó con las puertas abiertas;
si unos versos de sal
nacieron al bautismo de un mar sereno;
si desde esta soledad se abrieron los caminos
al mar de mis orillas,
a la casa encalada,
a tardes que dibujan las noches con sus lunas.

Nunca sabré si eran sueños cumplidos
o era el destino:
ofrendas con que a veces la vida nos sorprende,
o final de un trayecto que recorrí a su tiempo.

Nunca sabré si mereció la pena.

domingo, 22 de enero de 2017

MÍA Y LA TARDE:SOLILOQUIOS

Ayúdame a seguir, le dije.
Me despojé del frío junto a él,
en sus brazos.
Las ropas esparcidas
despoblaron la piel de otros deseos.

Aquella vez la noche se alió con nosotros:
fragor bajo su aliento,
entre sus muslos, lava.

Me perderé contigo
-respondió con firmeza-.
No entendió la llamada
y quiso detenerme.

Agradecí a mi estrella los momentos vividos
y me alejé despacio,
temprano, sin ruido,
para no despertarlo.

lunes, 26 de diciembre de 2016

MÍA Y LA TARDE: SOLILOQUIOS

Cae a trozos la noche...

Engañosa quimera que repta por las sábanas,
lengua que lame los párpados rendidos,
fantasma que entrecierra la losa de la carne
y devora en su beso.

Mientras la estrella,
errante por ciegos callejones,
desciende con el traje de luto.
Se apagará su estela, y tornará felina
al maullido sin voz de los tejados,
al festín del escombro,
al aliento empedrado del mendigo.

Cae a trozos la noche...

No hay luna,
no hay letargo para dormir sin tiempo,
no hay embrujo con que hartarse de idilios,
no hay ídolos que acunen el insomnio.
Hay noche, solo noche:
un presagio de cielo a la deriva.















domingo, 18 de diciembre de 2016

MÍA Y LA TARDE: SOLILOQUIOS

(Frente al espejo)


Poso frente a ti
y me niegas tres veces.
Rompes en mil pedazos
aquella desnudez adolescente.
Mantienes la mirada
y me envuelvo en tus fríos,
y recubres mi piel
de una muerte más lenta.
Apenas te conmueves.

No es preciso fingir,
yo no te culpo.
Sellemos con un pacto la contienda:
acéptame cual soy,
sin maquillaje.
Y encontraré la paz
que escapa al tiempo.


domingo, 11 de diciembre de 2016

MÍA Y LA TARDE: SOLILOQUIOS

Quise volar.
Construí mi deseo y me nacieron  alas:
alas de aire para mi cuerpo libre.

Donde vientos me lleven anunciaré la huida,
ese espacio insondable donde asentar mi exilio.
Donde vientos me lleven. Al albur de su vuelo...


martes, 6 de diciembre de 2016

MÍA Y LA TARDE: SOLILOQUIOS:

Y sigo caminando...

Larga la huida, largo el cansancio
de mi sombra sola.
Como ángel caído sobre la tierra,
tropiezo, me levanto
y avanzo lentamente sin mirar hacia atrás.

Cuando anochezca se borrarán mis huellas,
pero aprendí el camino
y no me perderé.





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