El cenicero repleto de colillas, la taza de café, la pluma espesa, libros sobre la mesa amontonados, y yo, frente al papel, en mi desorden.
Dudo. No sé si escribo o hablo, si pienso o sobrevivo, si estoy fuera o me siento vertida en mis impulsos, si soy otra, de mí desconocida.
Dudo. En mi desorden, dudo. Imagino y no creo en mis fantasmas. Se sublevan y, a veces, me rehuyen. Otras veces se arriman ateridos, y los puedo tocar en el desorden de este cuarto cada vez más pequeño. Este cuarto donde nada más cabe: la última colilla, los posos del café, la pluma seca, libros sobre la mesa abandonados, y, ante el papel, la duda, que anochece conmigo, en mi desorden.
Errantes, frente a la noche solos. Con la palabra como única compañía. La palabra hecha canto. La palabra como salvación, como catarsis. Mientras la luz nos niegue.
martes, 18 de octubre de 2016
miércoles, 12 de octubre de 2016
MÍA Y LA TARDE: SOLILOQUIOS
Tiempo de otoño...
Los dioses de cemento te celebran, y la nostalgia tiñe de gris las avenidas. Hay llanto de hojarasca, hace frío, y es triste si se mira el cielo desde abajo.
El péndulo no cesa de vagar en el tedio y me pesa el silencio que cicatriza lento, blanquea las paredes cuando evades tu claridad de sombras, y eres ave que emigra hacia la luz.
Y me pesa el otoño, su extraño mestizaje sin tus manos ligeras, fugaces cuando encuentran la frescura del agua purificando el aire sobre mi piel, como una llaga abierta a la caricia.
Y el viento trae ausencias con aroma de sauces y de tierra mojada. Y el viento te retorna de lluvia y hojas muertas.
Es otoño...
Los dioses de cemento te celebran, y la nostalgia tiñe de gris las avenidas. Hay llanto de hojarasca, hace frío, y es triste si se mira el cielo desde abajo.
El péndulo no cesa de vagar en el tedio y me pesa el silencio que cicatriza lento, blanquea las paredes cuando evades tu claridad de sombras, y eres ave que emigra hacia la luz.
Y me pesa el otoño, su extraño mestizaje sin tus manos ligeras, fugaces cuando encuentran la frescura del agua purificando el aire sobre mi piel, como una llaga abierta a la caricia.
Y el viento trae ausencias con aroma de sauces y de tierra mojada. Y el viento te retorna de lluvia y hojas muertas.
Es otoño...
domingo, 2 de octubre de 2016
MÍA Y LA TARDE: SOLILOQUIOS
Vivimos en plena era de la información. Todos entendemos de todo, y así, podemos dar clases magistrales sobre temas de candente actualidad: nutrición, medicina, política, psicología, etc, etc.
Ampliar conocimientos siempre será recomendable. Una sociedad debidamente informada no dejará paso a la manipulación, aunque no siempre la información que recibimos viene acompañada de ese poso formativo, tan necesario.
Enriquecer nuestro espíritu ha sido una constante en el tiempo. Mas tan aconsejable como añadir, será quitar: limpiar, pulir desechar, erradicar, en definitiva, liberar a la mente de aquello que le sobra. Los fantasmas del miedo, de los prejuicios, la culpa, los complejos, que nos detienen y paralizan.
Sumar para después restar. Aprender para desaprender.
Este puede ser el camino, nuestro camino interior. El camino que lleva y que todos buscamos.
Ampliar conocimientos siempre será recomendable. Una sociedad debidamente informada no dejará paso a la manipulación, aunque no siempre la información que recibimos viene acompañada de ese poso formativo, tan necesario.
Enriquecer nuestro espíritu ha sido una constante en el tiempo. Mas tan aconsejable como añadir, será quitar: limpiar, pulir desechar, erradicar, en definitiva, liberar a la mente de aquello que le sobra. Los fantasmas del miedo, de los prejuicios, la culpa, los complejos, que nos detienen y paralizan.
Sumar para después restar. Aprender para desaprender.
Este puede ser el camino, nuestro camino interior. El camino que lleva y que todos buscamos.
domingo, 18 de septiembre de 2016
MÍA Y LA TARDE: SOLILOQUIOS
La coherencia. Difícil alcanzarla en su plenitud. Pensar, sentir y actuar en la misma dirección. Compleja tarea si recordamos el aforismo pascaliano , "El corazón tiene razones que la razón no comprende".
La limitación principal viene dada por esa pequeña parcela de libertad que nos permite, a duras penas, ejercer el derecho a ser nosotros mismos, a elegir, a decidir, a ser dueños de nuestra vida, de nuestro destino, a no depender de las veleidades y exigencias ajenas.
Cuántas veces nos hemos visto obligados a actuar de manera opuesta a nuestro criterio o a nuestros sentimientos...
Tenemos hipotecada una parte considerable de nuestra existencia por circunstancias extrañas a nosotros.
Aun así, la coherencia ha de presidir nuestro día a día. Practicarla, manifestarla, imponerla si es preciso. La coherencia como un camino que nos conducirá al equilibrio, a la seguridad, en definitiva, a la paz interior. Una tabla de salvación para estos tiempos convulsos que nos ha tocado vivir.
La limitación principal viene dada por esa pequeña parcela de libertad que nos permite, a duras penas, ejercer el derecho a ser nosotros mismos, a elegir, a decidir, a ser dueños de nuestra vida, de nuestro destino, a no depender de las veleidades y exigencias ajenas.
Cuántas veces nos hemos visto obligados a actuar de manera opuesta a nuestro criterio o a nuestros sentimientos...
Tenemos hipotecada una parte considerable de nuestra existencia por circunstancias extrañas a nosotros.
Aun así, la coherencia ha de presidir nuestro día a día. Practicarla, manifestarla, imponerla si es preciso. La coherencia como un camino que nos conducirá al equilibrio, a la seguridad, en definitiva, a la paz interior. Una tabla de salvación para estos tiempos convulsos que nos ha tocado vivir.
domingo, 11 de septiembre de 2016
MÍA Y LA TARDE: SOLILOQUIOS
Dónde está el límite entre fantasía y verdad en poesía...
José Hierro, con esa vehemencia que le caracterizaba, en una entrevista criticaba la denominación "poesía de la experiencia", como una modalidad que la diferenciaba de otras: "Qué poesía no surge de la experiencia, de la propia experiencia..."
Si bien es cierto que el poeta deja mucho de sí en sus versos, no todo lo que expresa en ellos ha tenido que ocurrirle textualmente.
La dedicatoria de uno de mis libros dice así: "A ti, que me sabes en la luz de esta verdad mentida". "Verdad mentida". Así defino yo mi poética. En su exégesis el lector tendrá la última palabra.
José Hierro, con esa vehemencia que le caracterizaba, en una entrevista criticaba la denominación "poesía de la experiencia", como una modalidad que la diferenciaba de otras: "Qué poesía no surge de la experiencia, de la propia experiencia..."
Si bien es cierto que el poeta deja mucho de sí en sus versos, no todo lo que expresa en ellos ha tenido que ocurrirle textualmente.
La dedicatoria de uno de mis libros dice así: "A ti, que me sabes en la luz de esta verdad mentida". "Verdad mentida". Así defino yo mi poética. En su exégesis el lector tendrá la última palabra.
martes, 4 de agosto de 2015
domingo, 5 de abril de 2015
DIARIO DE ESPERAS. 5, IV, 2.015.
Con el paso ligero avanzo entre las gentes. Vamos hacia el mismo lugar: "El banquete del hambre". La mesa está servida, la fiesta comenzó, y llego tarde. Me van dejando atrás, y llego tarde. No es mi destino otro.
Ocupan cada uno sus asientos. No falta nadie, nadie me extraña. Todos cantan, celebran y levantan sus copas. Llegué tarde a la cita.
Hay restos de manjares esparcidos y el vino se derrama sobre un mantel bordado.
Alguien entra y me indica la salida.
Y regreso al silencio de la noche que habito.
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